Ayer le cambié las sábanas a mi retoño. Se puso feliz y me dijo que se alegraba de que esté volviendo a arreglar la casa. Le dije la verdad. Cuando me diagnosticaron cáncer dejé todo, mi vida quedó en pausa.
Pareció entenderlo.
El poder de la comunicación.
Hoy salí (crota porque todo me queda chico) saqué turno para el martes con la peluquería, compré un taper, un perfumero y un colador. Después fuí a por las drogas. Además compré un perfume de bb para mi (rico y barato) y esas pinguideces para colocarme la sombra.
Además compré un cargador.
Todo eso lo puse en una bolsa negra que metí en el rellano de la escalera. Este infeliz no puede enterarse de que tengo plata.
Igual gasté un montón, está todo caro.
Todavía estoy pensando como voy a hacer cuando vaya a comprar ropa. Con los hombros del orto que no puedo manejar.
Anoche no había forma de dormirme. Me tomé no sé que cantidad de pastillas y nada. Debo estar en mi etapa eufórica de mi bipolaridad porque hice todo lo que no hago en una semana.
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