El gato de mi retoño está por morir y se muere el corazón cada vez que lo veo llorando.
Diossss, que mejore.
Por otro lado mundano fui a la peluquería y pasó lo que esperaba: me queda para el orto este rubio de vieja shota que me hicieron. Menos mal que no me cobraron cuarenta sino veinte lucas.
Probando probando
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